by David Boti Guimerà
El argentino Juan ‘Pico’ Mónaco, (Tandil, 1984), posiblemente sea el tenista del combinado argentino, que dirige Tito Vázquez, más en forma para esta final de Copa Davis. El tenista argentino será el número dos de la albiceleste y tras su cartel de “no favorito” se esconde una curiosa particularidad. ‘Pico’, como le conoce su círculo más cercano, es uno de los mejores amigos de Rafa Nadal en el circuito. “Es mejor persona que tenista”, destaca el argentino sobre el balear. Se conocen desde los 14 años cuando daban, prácticamente, sus primeros ‘raquetazos’ en el circuito profesional. Compañeros de vacaciones, fieles seguidores de Estudiantes de la Plata y grandes rivales también cuando, de por medio, en vez de una raqueta y una pelota, aparece una Play.
A partir del próximo viernes, volverán a ser rivales. Pero esta ocasión será más especial que nunca. En toda una final de Copa Davis. Para Mónaco será la primera. Para Nadal será la tercera. A pesar de no ser el estandarte del combinado albiceleste, papel que le corresponde a Juan Martín del Potro, el tandilense de 27 años, llega en perfectas condiciones, gracias a una más que meritorio final de temporada (alcanzando la final en el Valencia Open 500 y cuartos de final en el Masters 1.000 de París-Bercy). Curioso que sus dos mejores resultados se den sobre superficies rápidas y bajo techo.
Precisamente Mónaco es un amante de las superficies lentas (clay-courter), como la que propone España en la final. El argentino es uno de los pocos tenistas del combinado albiceleste que ve con “buenos ojos” que la humedad esté convirtiendo el polvo de ladrillo de La Cartuja en una superficie aún más lenta.
Sus datos en Copa Davis no son para nada alentadores. El tandilense tiene un balance de cinco victorias y seis derrotas desde su debut en 2004 -este año es de 2-2-. Otro dato interesante a tener en cuenta, es que de los siete partidos que ‘Pico’ ha disputado esta temporada ante tenistas españoles, ha sucumbido en cuatro ocasiones, tres de ellas sobre tierra batida.
Eso sí. Mónaco avisa: “Pasaron tres años y de los errores se aprende. Hay que dejar los egos fuera y aprender de los tenistas españoles”. La debacle en Mar de Plata dolió. Pero ahora mismo, su compromiso con su país, como el del resto del equipo argentino, es incuestionable. Y las ganas de revancha, incalculables.
Presumiblemente, su debut en una final de Copa Davis llegará el viernes ante Rafa Nadal. Será el reto más grande de su carrera. Al otro lado de la red, un amigo. Dejarán de serlo durante unas horas y pasarán a ser, enemigos. Enemigos íntimos. La primera Ensaladera de la historia del tenis argentino espera. Y Mónaco la “desea”.








