El de Barcelona acabó con el madrileño en casi dos horas y media de juego, ganando por 6-4, 3-6 y 6-3. Hasta el momento, Marcel tan sólo había ganado el título de Houston en 2008, en el que ganó a James Blake.
Pero en Gstaad ha demostrado ser el máximo merecedor al título tras derrotar nada más y nada menos que al local Stanislas Wawrinka, y al ruso Mikhail Youzhny. Una gran semana que seguro le ha enseñado cosas a este tenista con talento pero en ocasiones irregular de cabeza.
Verdasco, cuarto cabeza de serie y número 20 del mundo, partía como favorito, en su tercera final del año, frente al octavo preclasificado, Granollers, en un duelo inédito en el circuito ATP.
Sin embargo, el partido tomó un cariz favorable al barcelonés, número 45 de la lista mundial, que con un juego agresivo, una rotura de servicio, 18 golpes ganadores y sin ofrecer a su rival una sola bola de “break”, se apuntó la primera manga por 6-4 en 49 minutos.
Verdasco, que buscaba, como su adversario, su primer título del año, salió más resuelto en el segundo set. Abandonó su pasividad, mejoró con su derecha de zurdo y cobró ventaja de 3-0 aprovechando una sensible baja en la efectividad del barcelonés con su primer saque. El madrileño mantuvo luego su servicio y se apuntó la manga por 6-3.
Reaccionó Granollers al comienzo del tercer set. Pese a meter más primeros, sufrió para ganar su saque y se puso por delante 1-0. Los dos jugadores solventaban su servicio con algunos apuros hasta que en el sexto juego el barcelonés aprovechó su segunda bola de break para abrir hueco en el marcador (4-2).
Verdasco desperdició una bola de “break” en el séptimo y, tras perderlo, lanzó la raqueta al suelo con desaliento. Era su tercera final del año y la ha perdido, como las anteriores. Granollers remató el partido con un juego en blanco. El catalán sube 12 puestos en la clasificación ATP y ya es 33º mundial.
Al cabo de casi dos horas y media de juego, Granollers alzó su segundo trofeo tras derrotar a Verdasco por 6-4, 3-6 y 6-3.
El catalán sólo había ganado un título hasta hoy, cuando en abril del 2008 venció en la final de Houston al estadounidense James Blake, pero su trayectoria en Gstaad, con victorias ante el suizo Stanislas Wawrinka (número 2) y el ruso Mikhail Youzhny (3), le autorizaban a soñar con el triunfo final.
Con el pelo corto, bigote y perilla, Verdasco, cuarto cabeza de serie y número 20 del mundo, partía como favorito, en su tercera final del año, frente al octavo preclasificado, Granollers, en un duelo inédito en el circuito ATP.
Sin embargo, el partido tomó un cariz favorable al barcelonés, número 45 de la lista mundial, que con un juego agresivo, una rotura de servicio, 18 golpes ganadores y sin ofrecer a su rival una sola bola de “break”, se apuntó la primera manga por 6-4 en 49 minutos.
Verdasco, que buscaba, como su adversario, su primer título del año, salió más resuelto en el segundo set. Abandonó su pasividad, mejoró con su derecha de zurdo y cobró ventaja de 3-0 aprovechando una sensible baja en la efectividad del barcelonés con su primer saque. El madrileño mantuvo luego su servicio y se apuntó la manga por 6-3.
Reaccionó Granollers al comienzo del tercer set. Pese a meter más primeros, sufrió para ganar su saque y se puso por delante 1-0. Los dos jugadores solventaban su servicio con algunos apuros hasta que en el sexto juego el barcelonés aprovechó su segunda bola de break para abrir hueco en el marcador (4-2).
Verdasco desperdició una bola de “break” en el séptimo y, tras perderlo, lanzó la raqueta al suelo con desaliento. Era su tercera final del año y la ha perdido, como las anteriores. Granollers remató el partido con un juego en blanco.














