
Algún día tenía que perder el rey de la tierra y lo hizo en Madrid ante, de momento, el mejor tenista del mundo. Novak Djokovic se impuso por 7-5 y 6-4 a un Rafa Nadal que jugó como él mismo admitió “normalizo” y jugando así contra un Djokovic en plena forma, poco se puede hacer ya sea en pista dura, blanda o a rayas.
Y no es que el de Manacor jugase un mal partido. No estuvo del todo fino, pero ya le hemos visto ganar a medio gas muchas veces, sin embargo cuando delante tienes a un rival al que le sale todo con un tenis ofensivo que no te deja ni reaccionar, resulta prácticamente imposible.
Djokovic rompió una racha de 37 victorias seguidas de Nadal sobre tierra (no perdía desde hace casi dos años cuando Soderling lo eliminó de Roland Garros en octavos de final).
El de Belgrado sigue invicto en este 2011 y ha derrotado a Nadal en las tres finales que se han medido, lo que hace que haya acumulado hasta la fecha, nada más y nada menos que seis títulos: Open de Australia, Dubai, Indian Wells, Miami y Madrid.
“Es increíble, entré en la pista sabiendo que podía ganar. Las condiciones de esta pista son muy rápidas, y eso también me ha ayudado”, dijo Djokovic a pie de pista. Precisamente ese es el factor a la inversa es el que creemos que puede beneficiar a Nadal en los dos próximos grandes de tierra: Roma y Roland Garros. Allí sin apenas altitud, la bola bota como en Barcelona y Montecarlo, ese que tanto le gusta a Rafa. Sin embargo, veremos que ocurre. Una derrota así y encima la tercera seguida, no es fácil de digerir y habrá que ver como se recompone el balear en los próximos partidos.
EL PARTIDO (por Agencia EFE)
El primer punto del encuentro fue para Nadal cuando una bola tropezó en la cinta y cayó del lado de Djokovic. El último del primer set, más importante, fue todo lo contrario, y Rafa lo sintió en sus carnes. En esos 69 minutos que duró este primer parcial Nadal sufrió más que nunca la inusitada seguridad que “Nole” ejerció para situarse con un insultante 4-0, ante el rey de la tierra batida.
Fueron momentos de sufrimiento del español, que, falto de servicio, tenía que bregar desde el fondo, luchando contra su rival y su falta de tino con la derecha. Djokovic llevaba el mando con su juego plano, y un revés cruzado espectacular con el que abría la pista.
Nadal tenía que afinar al máximo. Así, necesitó 25 minutos para ganar el primer juego del partido, y 38 para colocar su primer saque directo, y seguir sufriendo porque no podía dominar desde el arranque, como a él le gusta.
Pese a todo, Nadal sacó su garra y pudo igualar 5-5 salvando en ese juego tres bolas de set, una con un saque profundo a 195 km/hora, y las otras dos gracias a dos fallos de su rival. Pero en el duodécimo su fragilidad con el servicio, y la fortuna en la cinta en el último punto para Djokovic hicieron el resto.
‘NOLE’ ESTUVO SUPERLATIVO
Después de una hora y nueve minutos, Nadal provocó la alegría a los 12.500 espectadores con un golpe para enmarcar, al devolver por debajo de las piernas una bola y hacer un globo perfecto que el propio Djokovic aplaudió. Significó la rotura y un buen comienzo para Nadal, una inyección de moral, aunque escasa, porque de nuevo su irregularidad al servicio le pasó factura, cediendo el suyo a continuación.
Djokovic seguía con su ritmo perfecto, sin inmutarse por el apoyo incondicional del público hacia Nadal y trabajando el punto desde atrás, más certero. Cuando tuvo la ocasión a mano, en el décimo juego, apretó al resto a lo campeón. Nadal salvó el primer punto de partido, pero no el segundo, el 27 error no forzado de su cuenta.